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5 May · Arte&Sano · No comentarios

Mijo: todo lo que necesitas saber de este cereal sin gluten 

 

Cuando nos referirnos al mijo, lo hacemos a un grupo de cereales que comparten como característica sus semillas pequeñas, de los cuales existen varias especies siendo en el de mayor importancia económica y nutricional el mijo perla o Pennisetum glaucum, como es conocido científicamente, el cual es un grano pequeño y redondo, parecido a la quinoa, de sabor delicado y con variedades de color blanco, amarillo, rojizo o negro. 

 

El mijo tiene sus orígenes en áfrica, llegando posteriormente a la India, donde el registro más temprano data de aproximadamente 2000 a. C., y desde entonces es usado cotidianamente por su población como fuente importante de alimentos, siendo incluso considerado como un producto de primera necesidad. 

 

Este grano ocupa el sexto lugar en la producción mundial de cereales, representando el 25% del consumo a nivel mundial. Tiene como áreas tradicionales de cultivo a la India y muchos países del continente africano, donde se utiliza para la elaboración de pan, sopas, alimentos hervidos o tostados, bebidas alcohólicas y como un importante ingrediente del cuscús. 

 

Sin embargo, a pesar de que su uso está muy arraigado a sociedades africanas y asiáticas, recientemente se han descubierto sus diversas propiedades nutricionales y aplicaciones en la cocina, por las que se ha hecho cada vez más popular en las sociedades occidentales, donde generalmente era destinado a la alimentación animal, especialmente como componente del alpiste. 

 

El mijo cuenta con un porcentaje alto de proteínas y un buen balance de aminoácidos como lisina, metionina y cistina, los cuales son útiles en la formación de colágeno, fortalecimiento de uñas y el cabello, disminución de los niveles de colesterol en la sangre y por lo tanto, de la acumulación de grasas en en el hígado y las arterias. 

 

En relación a los aportes de carbohidratos, no varía mucho con respecto a otros cereales como el arroz y la quinoa, pero su contenido de fibras es mucho mayor, lo que hace su consumo más beneficioso para el metabolismo, ya que la presencia de fibra enlentece la digestión, generando mayor saciedad y previniendo el estreñimiento. 

 

También contiene un gran porcentaje de aceite, representado en su mayoría por el ácido linolénico, el cual es un ácido graso que tiene propiedades antiinflamatorias, previene la aparición de enfermedad cardíaca y diabetes, interviene en el crecimiento del feto durante el embarazo y contribuye a mejorar la salud mental.  

 

Los minerales que destacan en su composición son el potasio y el magnesio, los cuales mejoran la función del sistema nervioso, la contracción muscular y cardíaca, así como a fortalecer la respuesta del sistema inmunitario y los huesos. 

 

En cuanto a las vitaminas, son importantes las del grupo B, que ayudan a combatir episodios de ansiedad, nerviosismo, insomnio, y disminuye el riesgo de padecer enfermedades como el cáncer y diabetes.  

 

Otro gran aporte del mijo, es que el cereal no contiene gluten, siendo una opción para personas con celiaquía, que es una reacción del sistema inmunitario al consumo de gluten, el cual se encuentra en otros granos como el trigo, la cebada y el centeno. Así mismo, es muy fácil de digerir y puede ser muy útil para personas que padecen acidez, estreñimiento, úlceras gastrointestinales, gases, cólicos y distensión abdominal. 

 

Resalta además, que este grano es esencialmente libre de aflatoxinas y fumonisinas, los cuales son un tipo de toxinas producidas por ciertos hongos en cultivos agrícolas y son conocidas por su papel en el desarrollo del cáncer. 

 

A pesar de que este cereal había sido prácticamente desconocido hasta ahora por la sociedad occidetal, gracias a la búsqueda de alternativas a la alimentación industrializada, causante en muchas ocasiones de enfermedades como la diabetes, se han descubierto nutrientes que tal vez pasaban desapercibidos, pero que representan una opción mucho más saludable que las tradicionales, y el mijo definitivamente es un ejemplo de ello. 

 

 

 

 

Dra. Edith M. Peroza S.
Graduada en Cirujía por la Universidad de Carabobo, Venezuela.
Medicina General – Medicina ocupacional – Nutrición

 

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